No todos los peligros del mar tienen grandes dientes ni un aspecto amenazador. Algunos de los animales más peligrosos pueden parecer, a primera vista, peces completamente inofensivos o incluso criaturas bastante extrañas.
El problema aparece cuando alguien los captura y trata de cogerlos con las manos. Algunas especies cuentan con espinas conectadas a glándulas venenosas, mientras que otras tienen mecanismos defensivos capaces de provocar descargas eléctricas.
Entre los peces más sorprendentes se encuentran especies como el pez piedra, el pez león o el pez astrónomo. En algunos casos, una picadura puede causar un dolor muy intenso y requerir atención médica. Por eso, si uno de estos animales aparece en el anzuelo, lo más importante es no manipularlo directamente.
Pez piedra: parece una roca, pero es uno de los peces más venenosos
El pez piedra (Synanceia verrucosa) tiene una de las apariencias más desconcertantes del mundo marino. Su cuerpo está cubierto de protuberancias y colores que le permiten camuflarse perfectamente entre rocas y corales.
Y precisamente ahí está parte del peligro.
El Australian Museum lo considera el pez más venenoso del mundo. Posee 13 espinas dorsales capaces de inyectar veneno cuando son presionadas. El animal suele permanecer inmóvil incluso cuando se siente amenazado, confiando en su extraordinario camuflaje.
Una persona que lo pisa accidentalmente puede sufrir un dolor extremadamente intenso. También existe riesgo al manipular un ejemplar capturado con una caña o una red, ya que las espinas pueden atravesar la piel.
El aspecto del pez piedra es tan peculiar que cuesta reconocerlo como un pez cuando está escondido entre las rocas.
Pez araña: un peligro que también existe en las costas españolas
El pez araña, también conocido como pez escorpión o weever fish en inglés, es especialmente interesante para los pescadores españoles porque varias especies del género Trachinus están presentes en aguas europeas.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recoge diferentes especies de Trachinus bajo nombres como araña, escorpión o salvariego, dependiendo de la zona de España.
Estos peces tienen espinas defensivas en la zona dorsal y alrededor de las branquias. Por eso, coger uno con las manos después de sacarlo del agua puede acabar en una dolorosa lesión.
El NHS incluye al pez araña entre los animales marinos capaces de provocar picaduras y recomienda no tocar ni manipular directamente este tipo de animales.
Para un pescador, este es probablemente uno de los ejemplos más relevantes: no hace falta viajar a un arrecife tropical para encontrarse con un pez que puede hacer mucho daño.
Pez escorpión: camuflaje y espinas venenosas
Los peces escorpión, pertenecientes a la familia Scorpaenidae, son expertos en pasar desapercibidos.
Su cuerpo suele presentar colores y formas que les permiten confundirse con el fondo marino. Cuando permanecen inmóviles, pueden resultar difíciles de distinguir entre rocas y vegetación.
El problema aparece al manipularlos.
Diferentes especies de esta familia cuentan con espinas dorsales venenosas. Por ejemplo, el Australian Museum señala que las espinas dorsales del pez escorpión rojo oriental son tóxicas y que una picadura puede resultar extremadamente dolorosa y prolongarse durante horas.
Por eso, el hecho de que un pez parezca tranquilo después de sacarlo del agua no significa que sea seguro cogerlo.
Pez león: un aspecto espectacular que conviene no tocar
El pez león (Pterois volitans) es prácticamente lo contrario del pez piedra en cuanto a camuflaje.
Sus largas aletas hacen que sea muy llamativo y fácilmente reconocible. Pero esas mismas estructuras esconden un mecanismo defensivo que puede provocar una lesión dolorosa.
El Australian Museum señala que el pez león común tiene 13 espinas dorsales venenosas, además de espinas venenosas en las aletas pélvica y anal. Cuando se siente amenazado puede orientar sus espinas hacia el intruso.
Su aspecto espectacular puede llevar a pensar que es un pez que merece la pena tocar o acercarse a él. Es precisamente lo contrario: las espinas deben evitarse.
Además, algunas especies de pez león se han convertido en especies invasoras en determinadas zonas del Atlántico occidental y el Caribe.
Pez astrónomo: el pez que se esconde bajo la arena
El pez astrónomo o stargazer tiene probablemente uno de los rostros más extraños del mundo marino.
Sus ojos y su boca están situados en la parte superior de una cabeza grande y aplanada. La razón es que pasa buena parte del tiempo enterrado en la arena, esperando a que una presa pase por encima.
Algunas especies de astrónomos también poseen espinas defensivas asociadas a veneno. Además, determinados miembros de la familia pueden generar descargas eléctricas. El Museo de Historia Natural de Florida señala que el pez astrónomo norteño puede producir una descarga eléctrica defensiva y recomienda precaución al manipular ejemplares vivos.
El Smithsonian también explica que algunos astrónomos combinan espinas potencialmente venenosas con la capacidad de generar electricidad.
Es una combinación bastante poco habitual: un pez enterrado en la arena, con los ojos mirando hacia arriba y equipado con mecanismos defensivos que pueden sorprender a quien intente cogerlo.
¿Puede realmente uno de estos peces provocarte un infarto?
Aquí conviene distinguir entre el titular llamativo y el riesgo médico real.
Una picadura de un pez venenoso puede producir dolor intenso, inflamación y otros síntomas. En determinadas intoxicaciones graves pueden aparecer alteraciones cardiovasculares, neurológicas o respiratorias.
Por ejemplo, una revisión médica sobre animales vertebrados venenosos europeos recoge que algunas picaduras de peces astrónomo se han asociado a síntomas graves, aunque también señala que existen incertidumbres sobre determinados aspectos de su veneno y que la evidencia médica disponible es limitada.
Por tanto, no sería correcto afirmar que cualquiera de estos peces «provoca un infarto». Lo correcto es decir que determinadas especies pueden causar lesiones graves y, en casos extremos, complicaciones que requieren atención médica.
¿Qué hacer si pescas uno de estos peces?
La regla más importante es sencilla: no lo cojas con las manos.
El hecho de que un pez esté fuera del agua, aparentemente inmóvil o incluso muerto no significa necesariamente que sus espinas sean seguras. Algunas especies pueden seguir causando lesiones después de ser capturadas.
Si se produce una picadura o pinchazo, la actuación concreta depende de la especie y de la zona. Ante dolor intenso, dificultad para respirar, mareos, pérdida de conocimiento, hinchazón importante u otros síntomas graves, hay que solicitar atención médica urgente.
El NHS también recomienda no manipular directamente los animales marinos que pueden provocar picaduras.
Los peces más peligrosos no siempre son los que tienen dientes
Una de las cosas más interesantes de estos animales es que no necesitan grandes mandíbulas para defenderse.
El pez piedra utiliza sus espinas venenosas. El pez araña cuenta con espinas defensivas. Los peces escorpión utilizan el veneno de sus aletas. El pez león combina un aspecto llamativo con numerosas espinas venenosas. Y determinados peces astrónomo pueden añadir incluso la electricidad a su arsenal defensivo.
La apariencia tampoco es un indicador fiable de peligrosidad. Algunos parecen rocas, otros animales prehistóricos y otros simplemente peces extraños.
En resumen
Entre los peces de aspecto más inquietante que pueden resultar peligrosos al ser manipulados encontramos el pez piedra, el pez araña, los peces escorpión, el pez león y el pez astrónomo.
El caso del pez piedra es especialmente llamativo: sus espinas dorsales pueden inyectar un veneno muy potente y el animal es tan buen camuflador que puede pasar completamente desapercibido.
El pez araña, por su parte, resulta especialmente relevante para los pescadores de España y otros países europeos, mientras que los peces león, escorpión y astrónomo muestran hasta qué punto pueden ser variadas las defensas de los peces.
Así que, si alguna vez sacas del agua un pez que no reconoces y tiene espinas, aletas extrañas o un aspecto especialmente inquietante, lo más prudente es observarlo sin tocarlo y consultar su identificación antes de manipularlo.
