A primera vista parecía una escena imposible. Un pequeño cervatillo con dos cabezas, dos cuellos y un único cuerpo apareció muerto en un bosque de Minnesota, en Estados Unidos. El hallazgo sorprendió incluso a los especialistas, pero lo realmente extraordinario llegó después, cuando los investigadores pudieron estudiar en detalle su anatomía.
El animal fue encontrado en mayo de 2016 por una persona que buscaba setas cerca de Freeburg, en el condado de Houston. El cadáver estaba limpio, seco y aparentemente recién muerto, por lo que fue entregado al Departamento de Recursos Naturales de Minnesota para su conservación y posterior estudio.
El análisis permitió determinar que no se trataba de un único cervatillo que hubiera desarrollado dos cabezas, sino de dos gemelos unidos durante su desarrollo embrionario. El caso fue descrito posteriormente en una publicación científica especializada.
Dos cabezas y un solo cuerpo
Los investigadores clasificaron el caso como parapagus dicephalus, una forma extremadamente rara de gemelos unidos en la que los cuerpos están fusionados pero existen dos regiones de cabeza y cuello independientes.
Las radiografías y las técnicas de imagen mostraron que los dos cervatillos tenían sus propias cabezas y cuellos, que posteriormente se unían en una única estructura corporal.
La rareza del hallazgo no estaba solamente en su aspecto exterior. El examen interno reveló una anatomía extraordinariamente compleja.
Los especialistas encontraron dos corazones situados dentro de un mismo saco pericárdico, además de dos aparatos digestivos parcialmente independientes, aunque solamente uno estaba conectado completamente con el ano. También presentaba un único hígado, que además tenía una conformación anómala, y otros órganos duplicados o adicionales.
El análisis de los científicos reveló que nunca llegó a vivir
Quizá uno de los aspectos más llamativos del caso es que, pese a haber llegado prácticamente al final de la gestación, los dos cervatillos nacieron muertos.
Los investigadores analizaron sus pulmones para determinar si habían respirado después del nacimiento. El resultado indicó que no habían llegado a realizar una respiración efectiva, por lo que se concluyó que se trataba de un caso de mortinato.
La posición en la que fueron encontrados también llamó la atención de los científicos.
El cadáver estaba en buenas condiciones y presentaba signos compatibles con haber sido limpiado por la madre. Esto llevó a los investigadores a plantear que la hembra pudo haber intentado atender a sus crías después del parto, aunque estas ya hubieran nacido muertas.
Un fenómeno extremadamente raro en los ciervos
Los gemelos son relativamente habituales en algunas poblaciones de ciervo de cola blanca, pero que dos embriones terminen unidos durante su desarrollo es algo completamente diferente.
Los investigadores señalaron que los casos de gemelos unidos son extraordinariamente raros entre los cérvidos. Antes de este hallazgo ya se habían descrito algunos fetos de ciervo de cola blanca con dos cabezas, pero ninguno había llegado a ser encontrado después de un parto a término.
Precisamente por eso, este ejemplar resultó tan valioso para la ciencia.
El estudio permitió observar directamente cómo se había producido la unión corporal y comparar sus estructuras internas mediante técnicas modernas de diagnóstico por imagen.
¿Cómo puede aparecer un animal con dos cabezas?
La explicación se encuentra en las primeras fases del desarrollo embrionario.
Los gemelos unidos se producen cuando el desarrollo que debería dar lugar a dos individuos separados no culmina de la manera habitual. Existen diferentes mecanismos propuestos para explicar estos casos, entre ellos una separación incompleta de un embrión que inicialmente iba a formar gemelos idénticos.
Sin embargo, los investigadores reconocen que todavía existen muchas incógnitas sobre el proceso exacto que provoca que dos embriones terminen unidos de esta manera.
No es, por tanto, una característica propia de los ciervos ni una consecuencia necesariamente relacionada con el ambiente. Se trata de una anomalía extremadamente poco frecuente del desarrollo embrionario que también se ha documentado en otras especies animales.
Ya había ocurrido algo parecido
El caso de Minnesota tampoco fue el primer registro de un ciervo de cola blanca con dos cabezas.
Los investigadores localizaron referencias anteriores a fetos con esta misma malformación encontrados durante el examen de hembras gestantes. Uno de ellos había sido descubierto en Michigan y otro en Dakota del Sur.
La diferencia fundamental es que aquellos ejemplares no habían llegado a nacer. El caso de Minnesota fue especialmente importante porque constituía el primer registro conocido de gemelos siameses de ciervo de cola blanca nacidos a término.
Un hallazgo que permitió estudiar algo casi imposible de encontrar en la naturaleza
En condiciones normales, un animal con una anomalía tan grave difícilmente sobrevive durante mucho tiempo después del nacimiento.
Además, los cadáveres de animales salvajes suelen desaparecer rápidamente debido a carroñeros y otros procesos naturales. En este caso, el descubrimiento poco después del nacimiento permitió conservar el ejemplar en unas condiciones excepcionales para su investigación.
Los especialistas pudieron realizar una necropsia detallada, radiografías y estudios mediante tomografía computarizada para reconstruir la anatomía de los dos cervatillos.
Posteriormente, el ejemplar fue conservado y preparado para su exposición, mientras que una reproducción de su estructura ósea fue destinada al museo de anatomía veterinaria de la Universidad de Minnesota.
Una de las deformidades más sorprendentes observadas en un ciervo
El caso demuestra hasta qué punto pueden producirse anomalías extraordinarias durante el desarrollo de los animales.
Aunque las imágenes de un cervatillo con dos cabezas puedan parecer propias de una historia fantástica, en este caso la evidencia científica confirmó que se trataba de un fenómeno real. Los análisis anatómicos permitieron descartar una simple ilusión óptica o una deformación producida después de la muerte.
Los científicos pudieron estudiar cómo dos organismos se habían desarrollado parcialmente unidos, compartiendo determinadas estructuras pero conservando otras por separado.
Precisamente esa combinación de órganos duplicados, órganos compartidos y malformaciones convierte al ejemplar en un caso excepcional desde el punto de vista de la anatomía animal.
El pequeño cervatillo de Minnesota no llegó a vivir, pero su extraño desarrollo proporcionó a los investigadores una oportunidad extremadamente poco frecuente para comprender mejor uno de los fenómenos más raros que pueden producirse durante la gestación de un mamífero.
