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Vacuna contra la leishmaniosis en perros: eficacia, protocolo y cómo proteger a tu mascota

La vacuna contra la leishmaniosis en perros es una de las herramientas disponibles para reducir el riesgo de que un animal desarrolle la enfermedad causada por Leishmania infantum. Sin embargo, hay una cuestión fundamental que conviene aclarar desde el principio: vacunar a un perro no significa que quede completamente protegido frente a la infección.

La prevención de la leishmaniosis debe plantearse como una estrategia combinada que incluya la vacunación cuando esté indicada y, especialmente, medidas para evitar las picaduras de los flebótomos, los insectos que transmiten el parásito. LeishVet recomienda mantener medidas repelentes eficaces durante el periodo de exposición y considera la vacunación parte de un enfoque preventivo multimodal.

En España, donde la leishmaniosis canina tiene especial importancia en numerosas zonas, conocer cuándo se vacuna, qué protocolo se utiliza, qué eficacia puede esperarse y qué precauciones deben mantenerse después de la vacunación es clave para proteger correctamente al perro.

¿Qué es la leishmaniosis canina?

La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria causada principalmente por Leishmania infantum. El parásito se transmite mediante la picadura de flebótomos infectados, unos pequeños insectos parecidos a mosquitos.

El ciclo de transmisión hace que el riesgo dependa en buena medida de la presencia de estos vectores. Por eso, vivir o viajar a determinadas zonas del Mediterráneo puede aumentar la exposición del perro.

La enfermedad puede manifestarse de formas muy diferentes. Algunos animales infectados permanecen aparentemente sanos, mientras que otros desarrollan problemas cutáneos, pérdida de peso, alteraciones de los ganglios, lesiones oculares, problemas renales y otras complicaciones.

Precisamente por esta evolución variable, la prevención tiene un papel especialmente importante.

¿Para qué sirve la vacuna de la leishmaniosis?

La finalidad de las vacunas disponibles actualmente no es garantizar que el perro nunca entre en contacto con Leishmania infantum.

Su objetivo es reducir el riesgo de desarrollar infección activa y/o enfermedad clínica después de la exposición, dependiendo del producto utilizado.

LeishVet señala expresamente que las vacunas disponibles en Europa no impiden por completo la infección, sino que modifican la progresión de la enfermedad y reducen la probabilidad de que aparezca una leishmaniosis clínica.

Por tanto, hay que diferenciar tres conceptos:

  • Evitar la picadura del flebótomo: depende fundamentalmente de los repelentes y otras medidas de protección.
  • Evitar completamente la infección: la vacunación no ofrece una garantía absoluta.
  • Reducir el riesgo de enfermedad clínica: es uno de los principales objetivos de la vacunación.

Esta diferencia es importante porque un perro vacunado puede seguir necesitando protección frente a los flebótomos.

¿Qué vacunas contra la leishmaniosis existen actualmente?

En Europa existen actualmente dos vacunas autorizadas frente a la leishmaniosis canina que utilizan mecanismos diferentes: Letifend y Neoleish. LeishVet recoge ambas entre las vacunas disponibles en Europa.

Letifend

Letifend utiliza como principio activo una proteína Q recombinante de Leishmania infantum. Se administra mediante inyección subcutánea.

Según la información oficial del medicamento, está indicada para perros a partir de los 6 meses de edad y la pauta de primovacunación consiste en una dosis, seguida de una revacunación anual.

La información oficial del producto indica que su eficacia se estudió en perros seronegativos expuestos naturalmente a Leishmania infantum en zonas con elevada presión de infección durante dos años.

La Agencia Europea de Medicamentos mantiene la autorización de Letifend y su información de producto fue actualizada en 2025.

Neoleish

Neoleish utiliza un enfoque diferente. Contiene un plásmido de ADN que incorpora el gen LACK de Leishmania infantum y se administra mediante vía intranasal.

Está destinada a perros no infectados a partir de los 6 meses de edad. El protocolo autorizado consiste en dos administraciones separadas por 14 días, seguidas de una revacunación cada 6 meses.

La documentación de evaluación europea establece un inicio de la inmunidad de aproximadamente 58 días después de la pauta primaria y una duración de la inmunidad de 6 meses.

Esto hace que su calendario sea diferente del de Letifend y que no deban mezclarse las pautas de ambos productos.

Tabla comparativa de las vacunas

CaracterísticaLetifendNeoleish
Edad mínima6 meses6 meses
TipoProteína Q recombinantePlásmido de ADN con gen LACK
AdministraciónSubcutáneaIntranasal
Primovacunación1 dosis2 dosis separadas 14 días
RevacunaciónAnualCada 6 meses
Perros objetivoNo infectados/seronegativos según indicaciónNo infectados/seronegativos según indicación
Interferencia con determinadas pruebas serológicasNoNo
ObjetivoReducir el riesgo de enfermedad por L. infantumReducir el riesgo de infección activa y/o enfermedad

La información de la tabla procede de la documentación de producto y de LeishVet; el protocolo concreto debe comprobarse siempre con el veterinario y con la ficha técnica vigente del medicamento utilizado.

¿Cuál es la eficacia de la vacuna contra la leishmaniosis?

Esta es probablemente una de las preguntas más frecuentes de los propietarios.

La eficacia no debe interpretarse como un porcentaje de protección absoluta frente a la infección. Los estudios de las vacunas utilizan diferentes criterios, por lo que las cifras no siempre son directamente comparables entre productos.

En el caso de Letifend, LeishVet recoge una eficacia del 72 % respecto al resultado principal estudiado, relacionado con la enfermedad clínica.

La documentación oficial de Letifend también señala que, en el estudio de campo, los perros vacunados presentaron un riesgo considerablemente menor de desarrollar signos clínicos y de presentar determinados indicadores de infección que los perros no vacunados.

En Neoleish, los estudios europeos demostraron una reducción del riesgo de desarrollar infección activa y/o enfermedad clínica después de la exposición, aunque la propia evaluación regulatoria señala las dificultades que existen para valorar la eficacia de una vacuna frente a una enfermedad parasitaria de evolución tan heterogénea.

Por ello, la interpretación correcta sería:

la vacuna reduce el riesgo, pero no elimina la posibilidad de que el perro se infecte o desarrolle la enfermedad.

¿La vacuna evita que el perro se infecte?

No necesariamente.

Este es uno de los errores más habituales cuando se habla de la vacuna de la leishmaniosis.

Un perro vacunado puede sufrir una picadura de un flebótomo infectado y entrar en contacto con Leishmania infantum. Las vacunas actuales están diseñadas principalmente para reducir el riesgo de progresión hacia infección activa y enfermedad clínica, no para convertir al perro en completamente impermeable al parásito.

Las recomendaciones actualizadas de los grupos de expertos insisten precisamente en que ninguna de las vacunas disponibles actualmente es totalmente eficaz para impedir la infección.

Por esta razón, vacuna y repelente no son alternativas excluyentes.

¿Es necesario utilizar repelente aunque el perro esté vacunado?

Sí.

La protección frente a la picadura del flebótomo sigue siendo una pieza fundamental de la prevención.

LeishVet recomienda utilizar un insecticida tópico con actividad repelente demostrada frente a flebótomos durante el periodo de actividad de estos vectores. En perros que viven en zonas endémicas, la protección debe mantenerse durante el periodo de riesgo.

Entre las opciones preventivas se encuentran determinados productos en formato spot-on y collares con sustancias repelentes, siempre utilizando productos veterinarios autorizados y siguiendo sus correspondientes instrucciones.

ESCCAP también recomienda proteger a los perros que viven en zonas endémicas mediante repelentes eficaces frente a los flebótomos.

Por tanto:

Vacunación + protección frente a flebótomos = estrategia preventiva más completa.

¿A qué edad se puede vacunar a un perro?

Las vacunas actualmente disponibles en Europa están indicadas desde los 6 meses de edad, aunque el protocolo exacto depende del producto.

En términos generales, el veterinario valorará:

  • Edad del perro.
  • Estado general de salud.
  • Lugar de residencia.
  • Exposición habitual al exterior.
  • Viajes a zonas endémicas.
  • Historial de vacunaciones.
  • Situación epidemiológica de la zona.
  • Resultado de las pruebas de detección de Leishmania cuando estén indicadas.

La decisión no debería basarse únicamente en la edad.

¿Hay que hacer una prueba antes de vacunar?

Este punto es especialmente importante.

La vacunación está dirigida a perros no infectados, y LeishVet recomienda que la vacuna disponible en Europa basada en proteína Q se administre a perros sanos y seronegativos, comprobados mediante una prueba serológica cuantitativa.

Neoleish también está destinada a perros no infectados.

Por eso, antes de plantear la vacunación, el veterinario puede recomendar una evaluación previa para determinar si el animal presenta evidencia de infección.

Esto es particularmente importante en perros adultos que viven o han vivido en zonas donde existe transmisión de leishmaniosis.

¿Qué pasa si el perro ya tiene leishmaniosis?

La vacuna preventiva no debe considerarse un tratamiento de la leishmaniosis.

Si un perro presenta síntomas compatibles, resultados analíticos sospechosos o pruebas positivas, el veterinario debe realizar una valoración diagnóstica y determinar si existe infección y cuál es su situación clínica.

Las recomendaciones actuales distinguen claramente entre prevención y manejo de la enfermedad.

Además, la vacunación de un animal infectado no debe realizarse simplemente para intentar tratar la infección. La evidencia disponible no permite considerar las vacunas actuales como un sustituto del tratamiento específico de la leishmaniosis.

¿Cuánto dura la protección?

Depende de la vacuna.

Letifend

La pauta autorizada contempla:

1 dosis inicial → revacunación anual.

Neoleish

La pauta contempla:

2 dosis separadas 14 días → revacunación cada 6 meses.

La documentación europea establece una duración de inmunidad de seis meses.

Por tanto, no existe un único calendario universal de vacunación contra la leishmaniosis.

¿La vacuna tiene efectos secundarios?

Como ocurre con cualquier vacuna, pueden aparecer reacciones después de la administración.

La intensidad y frecuencia dependen del producto, y el veterinario debe informar sobre las reacciones adversas descritas en su ficha técnica.

En general, una reacción local o una alteración transitoria del estado general puede producirse después de una vacunación, pero cualquier reacción intensa, persistente o inesperada debe consultarse con un profesional veterinario.

En el caso de Neoleish, los estudios regulatorios europeos describieron una buena tolerancia general y determinadas alteraciones transitorias en condiciones de sobredosificación experimental.

No obstante, nunca debe interpretarse la ausencia de problemas en los estudios como una garantía de que un animal concreto no pueda presentar una reacción.

¿Se puede vacunar durante todo el año?

El momento más adecuado depende de la situación epidemiológica y del nivel de exposición del perro.

No tiene mucho sentido pensar en la vacunación únicamente como una medida que debe realizarse justo antes de que comiencen las picaduras.

Algunas vacunas necesitan un periodo para desarrollar la inmunidad, y Neoleish, por ejemplo, establece un inicio de inmunidad de 58 días después de completar la pauta primaria.

Esto significa que la planificación es importante, especialmente si el perro va a viajar a una zona donde existe circulación de Leishmania infantum.

De hecho, las recomendaciones actualizadas señalan que la vacunación no constituye una solución adecuada para exposiciones de muy corta duración si no existe tiempo suficiente para desarrollar la respuesta inmunitaria.

¿Qué perros tienen mayor riesgo?

El riesgo aumenta cuando existe mayor exposición a los flebótomos.

Puede ser especialmente relevante en perros que:

  • Viven en zonas donde existe transmisión de leishmaniosis.
  • Pasan mucho tiempo en exteriores.
  • Duermen o permanecen fuera de casa.
  • Viajan habitualmente a áreas endémicas.
  • Realizan actividades al aire libre.
  • Permanecen en zonas rurales o periurbanas con presencia del vector.

También es importante recordar que un perro que vive en una ciudad no necesariamente está libre de riesgo si existe circulación de flebótomos en su entorno.

¿Cómo proteger a un perro frente a la leishmaniosis?

La prevención más completa no consiste en una sola medida.

1. Vacunación

El veterinario puede valorar la vacunación en función del riesgo individual y de la situación sanitaria del perro.

2. Repelentes frente a flebótomos

Deben utilizarse productos autorizados con eficacia demostrada frente al vector y siguiendo correctamente sus pautas de aplicación.

3. Reducir la exposición nocturna

Los flebótomos tienen actividad principalmente desde el atardecer hasta el amanecer. Algunas recomendaciones preventivas aconsejan mantener al perro dentro de casa durante estos periodos en la temporada de actividad del vector cuando sea posible.

4. Revisiones veterinarias

Los controles periódicos permiten detectar animales infectados que todavía no presentan signos evidentes.

5. Realizar pruebas cuando estén indicadas

La detección precoz puede ser especialmente relevante en perros que viven en zonas de riesgo.

¿La vacuna sustituye al collar antiparasitario?

No.

Esta idea debe quedar muy clara.

La vacuna y los productos repelentes tienen objetivos diferentes. Mientras la vacuna busca modificar la respuesta del organismo frente a la exposición al parásito y reducir la probabilidad de enfermedad, los repelentes intentan disminuir las picaduras de los flebótomos.

LeishVet recomienda precisamente un enfoque combinado y mantiene la protección insecticida como una medida fundamental incluso en perros vacunados.

Por eso, retirar el repelente simplemente porque el perro ha sido vacunado puede dejar una parte importante de la estrategia preventiva sin cubrir.

¿Un perro vacunado puede tener leishmaniosis?

Sí.

La vacunación no proporciona una protección del 100 %.

Un perro correctamente vacunado puede exponerse al parásito y desarrollar infección o enfermedad. Lo que se busca es reducir ese riesgo y, dependiendo de la vacuna y de las condiciones de exposición, disminuir la probabilidad de progresión hacia formas clínicas.

Por ello, si un perro vacunado desarrolla síntomas compatibles con leishmaniosis, no debe descartarse automáticamente la enfermedad por el hecho de estar vacunado.

Síntomas de leishmaniosis que conviene vigilar

La leishmaniosis puede producir manifestaciones muy variadas. Entre los signos que pueden justificar una consulta veterinaria se encuentran:

  • Pérdida de peso.
  • Alteraciones de la piel.
  • Caída de pelo, especialmente alrededor de ojos y orejas.
  • Crecimiento excesivo de las uñas.
  • Lesiones cutáneas persistentes.
  • Ganglios aumentados de tamaño.
  • Cansancio.
  • Pérdida de apetito.
  • Problemas oculares.
  • Sangrado nasal.
  • Alteraciones renales.

Estos síntomas no son exclusivos de la leishmaniosis, pero si aparecen en un perro que vive o ha viajado a una zona de riesgo, el veterinario puede considerar pruebas específicas.

Preguntas frecuentes sobre la vacuna de la leishmaniosis

¿La vacuna contra la leishmaniosis es obligatoria?

La vacunación frente a la leishmaniosis no debe confundirse con las vacunas incluidas en los calendarios obligatorios que puedan establecer las autoridades según la legislación aplicable. Su indicación se valora individualmente con el veterinario.

¿La vacuna cura la leishmaniosis?

No. Las vacunas están diseñadas para la prevención en perros no infectados, no para sustituir el tratamiento de un perro que ya presenta la enfermedad.

¿Puede vacunarse un perro de menos de 6 meses?

Las vacunas actualmente recogidas por LeishVet para Europa están indicadas a partir de los 6 meses de edad.

¿Hay que hacer una prueba antes de vacunar?

En perros que van a recibir estas vacunas, el estado de infección es relevante. LeishVet indica específicamente que Letifend debe administrarse a perros sanos seronegativos, por lo que el veterinario puede realizar una prueba serológica antes de la vacunación.

¿Cuál es mejor, Letifend o Neoleish?

No existe una respuesta universal que pueda aplicarse a todos los perros. Son vacunas diferentes, con mecanismos, vías de administración y calendarios distintos.

La elección debe hacerse teniendo en cuenta el producto autorizado, el estado del animal, su exposición y el criterio del veterinario.

¿Tengo que proteger a mi perro de los flebótomos si está vacunado?

Sí. La vacunación no elimina el riesgo de infección y las recomendaciones actuales mantienen los repelentes frente a flebótomos como una medida preventiva fundamental.

¿Cada cuánto se debe repetir la vacuna?

Depende del producto. Letifend se revacuna anualmente, mientras que Neoleish se revacuna cada seis meses después de completar la pauta inicial.

Conclusión: la prevención de la leishmaniosis debe ser integral

La vacuna de la leishmaniosis en perros representa una herramienta importante para reducir el riesgo de enfermedad, especialmente en animales que viven en zonas donde Leishmania infantum está presente.

Pero la vacunación no debe interpretarse como una barrera absoluta. Las vacunas actuales pueden reducir el riesgo de desarrollar infección activa o enfermedad clínica, pero no garantizan que el perro no se infecte.

La estrategia preventiva más completa combina:

  • Vacunación cuando esté indicada.
  • Repelentes eficaces frente a flebótomos.
  • Reducción de la exposición a las picaduras.
  • Controles veterinarios periódicos.
  • Pruebas diagnósticas cuando exista riesgo o indicación clínica.

Además, el protocolo depende de la vacuna concreta: Letifend utiliza una dosis inicial y revacunación anual, mientras que Neoleish requiere dos dosis iniciales separadas por 14 días y revacunación semestral.

En definitiva, si tu perro vive en una zona donde existe riesgo de leishmaniosis, la mejor decisión preventiva no consiste simplemente en preguntar si “la vacuna funciona”, sino en valorar conjuntamente su nivel de exposición, su estado sanitario, la protección frente a flebótomos y el calendario de vacunación adecuado.

La decisión final sobre qué vacuna utilizar, cuándo administrarla y qué pruebas realizar antes debe corresponder al veterinario, que podrá adaptar la prevención al riesgo real de cada animal.

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