Rata común: así es este roedor que vive junto al ser humano

Rata común: así es este roedor que vive junto al ser humano

La rata común, conocida científicamente como Rattus norvegicus, es uno de los roedores más extendidos y adaptables del planeta. Aunque suele estar asociada a ciudades, alcantarillas, almacenes y zonas donde existe actividad humana, esta especie es capaz de aprovechar una enorme variedad de ambientes.

Su extraordinaria capacidad de adaptación le ha permitido establecerse prácticamente en todo el mundo. Puede encontrarse en zonas urbanas, áreas agrícolas, instalaciones industriales, jardines, sótanos y lugares próximos a cursos de agua. Esta proximidad al ser humano explica que sea una especie muy conocida y, al mismo tiempo, que genere numerosos problemas cuando sus poblaciones aumentan.

¿Cómo es la rata común?

La rata común pertenece a la familia Muridae, dentro del orden de los roedores. Presenta un cuerpo robusto, hocico relativamente romo, orejas pequeñas y una cola larga que utiliza como elemento importante para mantener el equilibrio.

Su coloración suele ser parda, grisácea o marrón, aunque puede presentar variaciones dependiendo de la población y del entorno.

Los ejemplares adultos son considerablemente más grandes y corpulentos que los ratones domésticos, una diferencia que puede resultar útil cuando se intenta identificar un roedor observado en una vivienda o edificio.

La Fauna Ibérica ofrece información específica sobre la rata común y sus características dentro de la fauna presente en España.

¿Dónde vive la rata común?

Una de las razones de su éxito es precisamente su capacidad para ocupar ambientes muy diferentes.

La rata común suele estar estrechamente relacionada con lugares donde encuentra alimento, agua y refugio. En las ciudades puede instalarse en redes de alcantarillado, solares, parques, edificios abandonados, almacenes y otras estructuras.

También puede vivir en ambientes rurales, especialmente alrededor de explotaciones agrícolas y ganaderas donde existen recursos alimenticios.

Aunque se la asocia frecuentemente con las alcantarillas, no todas las ratas viven bajo tierra. Dependiendo del lugar, pueden construir refugios en madrigueras, huecos, acumulaciones de materiales o estructuras artificiales.

¿Qué come una rata común?

La rata común es un animal omnívoro y oportunista. Esto significa que puede aprovechar una gran variedad de alimentos disponibles en su entorno.

Puede consumir cereales, semillas, frutas, vegetales, alimentos almacenados, restos de comida y diferentes recursos de origen animal. En las ciudades, la disponibilidad de residuos puede proporcionar una fuente constante de alimento.

Esta capacidad para aprovechar prácticamente cualquier recurso comestible es una de las características que favorecen su expansión.

Por este motivo, una gestión adecuada de la basura y de los alimentos resulta fundamental cuando se pretende evitar que las ratas se establezcan en una determinada zona.

Características principales de la rata común

  • Nombre científico: Rattus norvegicus.
  • Es un mamífero del orden Rodentia.
  • Pertenece a la familia Muridae.
  • Tiene hábitos principalmente nocturnos.
  • Es una especie muy adaptable.
  • Puede vivir tanto en ambientes urbanos como rurales.
  • Es omnívora y oportunista.
  • Puede aprovechar alimentos procedentes de actividades humanas.
  • Construye o utiliza refugios y madrigueras.
  • Presenta una elevada capacidad reproductiva.
  • Es una especie ampliamente distribuida por el mundo.

¿La rata común es peligrosa?

La presencia de ratas cerca de viviendas o establecimientos puede constituir un problema sanitario y de higiene. Los roedores pueden contaminar alimentos y superficies mediante sus excrementos, orina y otros materiales biológicos.

Además, determinadas especies de roedores pueden participar en la transmisión de diferentes enfermedades, directa o indirectamente.

Esto no significa que cualquier rata que aparezca en una ciudad vaya a transmitir necesariamente una enfermedad. El riesgo depende de numerosos factores, entre ellos las condiciones ambientales, el contacto con alimentos y personas y la presencia de agentes infecciosos.

Cuando existe una infestación importante en una vivienda, comunidad o negocio, lo adecuado es recurrir a profesionales de control de plagas y evitar manipular animales silvestres directamente.

¿Por qué hay tantas ratas en las ciudades?

Las ciudades ofrecen a estos animales tres recursos fundamentales: comida, agua y refugio.

Los residuos alimentarios, contenedores, alcantarillado, edificios y numerosos espacios poco accesibles proporcionan oportunidades para establecerse.

Por eso, la aparición de una rata no siempre significa que exista una gran colonia en el interior de una vivienda. Puede tratarse de un ejemplar que se desplaza por una zona en busca de alimento.

Sin embargo, observar repetidamente varios ejemplares, encontrar excrementos, madrigueras, materiales roídos o escuchar actividad durante la noche puede indicar que existe una población establecida.

Reproducción de la rata común

La capacidad reproductiva es otro de los factores que han contribuido a la expansión de Rattus norvegicus.

Cuando las condiciones ambientales son favorables y existe suficiente alimento, las poblaciones pueden crecer rápidamente. Las hembras pueden reproducirse varias veces y las camadas están formadas por varias crías.

Las crías nacen muy poco desarrolladas y permanecen inicialmente en el refugio, dependiendo completamente de la madre. Posteriormente comienzan a explorar el entorno y adquieren progresivamente independencia.

Esta elevada capacidad reproductiva hace que actuar rápidamente ante una infestación sea mucho más efectivo que esperar a que el problema aumente.

Rata común y rata negra: ¿son lo mismo?

No. Aunque ambas reciben el nombre de rata y pueden encontrarse cerca de los seres humanos, se trata de dos especies diferentes.

La rata común es Rattus norvegicus, mientras que la rata negra es Rattus rattus.

La rata negra suele presentar un cuerpo más estilizado, orejas relativamente grandes y una cola que puede superar la longitud del cuerpo. También tiene una mayor tendencia a ocupar zonas elevadas, mientras que la rata común está muy asociada a lugares bajos, suelos y ambientes húmedos.

La identificación puede complicarse cuando solamente se observa al animal durante unos segundos, por lo que no conviene determinar la especie únicamente por el color del pelaje.

Un animal extraordinariamente adaptable

Aunque la rata común tiene una reputación negativa debido a los problemas que puede ocasionar en determinados entornos, desde el punto de vista biológico resulta un animal extraordinariamente exitoso.

Su capacidad para encontrar alimento, utilizar diferentes refugios, reproducirse rápidamente y adaptarse a ambientes modificados por el ser humano le ha permitido colonizar numerosos lugares del planeta.

La Encyclopaedia Britannica también recoge información sobre Rattus norvegicus, incluyendo aspectos relacionados con su comportamiento y distribución.

En España, además, forma parte de los mamíferos introducidos que podemos encontrar asociados a numerosos ambientes humanizados.

¿Qué hacer si aparecen ratas en casa?

Si aparecen ratas de manera puntual, conviene revisar las posibles fuentes de alimento y los lugares por los que podrían estar entrando.

Es recomendable mantener los alimentos correctamente almacenados, evitar dejar restos accesibles, mantener los cubos de basura cerrados y revisar posibles agujeros o zonas de acceso.

Cuando existen indicios claros de una infestación, es preferible solicitar la intervención de una empresa especializada en control de plagas. Manipular directamente una rata puede provocar mordeduras y aumentar innecesariamente el riesgo de contacto con materiales contaminados.

La prevención es especialmente importante porque impedir el acceso a alimento y refugio suele ser mucho más eficaz que actuar únicamente cuando la población ya se ha establecido.

Un roedor perfectamente adaptado al mundo moderno

La rata común es mucho más que el típico roedor que imaginamos al pensar en una alcantarilla. Rattus norvegicus es una especie extraordinariamente flexible que ha conseguido aprovechar prácticamente todos los recursos que ofrecen los ambientes modificados por el ser humano.

Su capacidad de adaptación, su alimentación variada y su elevada capacidad reproductiva explican por qué puede convertirse en un problema cuando encuentra las condiciones adecuadas.

Conocer sus hábitos permite entender mejor por qué aparece y, sobre todo, qué medidas pueden ayudar a evitar que se establezca en viviendas, almacenes o instalaciones.

Por Toxar

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