La ardilla común (Sciurus vulgaris), también conocida en algunas fuentes como ardilla roja, es uno de los mamíferos más fáciles de reconocer cuando caminamos por un bosque. Su cola larga y poblada, sus movimientos rápidos entre las ramas y su costumbre de esconder alimento la convierten en uno de los animales más característicos de nuestros espacios forestales.
En España está presente en buena parte de la península y aparece especialmente asociada a zonas boscosas, con una importante presencia en pinares y otros bosques de coníferas. El MITECO incluye actualmente a Sciurus vulgaris en el Inventario Español de Especies Terrestres.
Características principales de la ardilla común
La ardilla común pertenece al orden de los roedores y está perfectamente adaptada a una vida principalmente arborícola. Tiene un cuerpo relativamente pequeño y ágil, patas posteriores fuertes y una característica cola cubierta de abundante pelo que desempeña varias funciones.
Además de ayudarla a mantener el equilibrio cuando se desplaza por las ramas, la cola puede actuar como elemento de comunicación y proporcionar cierta protección frente al frío.
Su coloración es bastante variable. Dependiendo de la población y del momento del año, podemos encontrar ejemplares con tonalidades que van desde el rojizo hasta el marrón oscuro o incluso tonos más grisáceos.
Características principales:
- Nombre científico: Sciurus vulgaris.
- Es un mamífero del orden Rodentia.
- Pertenece a la familia Sciuridae.
- Es una especie principalmente arborícola.
- Tiene una cola larga y muy poblada.
- Es activa durante el día.
- Se alimenta principalmente de semillas y frutos.
- Almacena alimento para disponer de reservas.
- Construye refugios entre las ramas de los árboles.
- Está presente en buena parte de la península ibérica.
- Tiene una gran agilidad para desplazarse por los árboles.
¿Dónde vive la ardilla común?
El hábitat de la ardilla común está estrechamente relacionado con los bosques. Aunque puede adaptarse a diferentes tipos de masas forestales, en España tiene una especial relación con los pinares y otros bosques de coníferas.
También puede encontrarse en bosques de frondosas, siempre que exista suficiente alimento y una estructura adecuada para desplazarse y refugiarse.
En lugares como la Sierra de Guadarrama puede observarse en robledales y otros ambientes forestales, donde durante el otoño aprovecha la abundancia de frutos y semillas.
La presencia de árboles es fundamental para esta especie. Puede bajar al suelo para buscar comida, desplazarse o beber, pero pasa buena parte de su actividad en las copas y ramas.
Una especialista en almacenar comida
Una de las conductas más conocidas de las ardillas es su costumbre de recoger y esconder alimento.
Durante los periodos de abundancia pueden recoger numerosas semillas y frutos para consumirlos posteriormente. Entre los alimentos registrados en la dieta de la especie en la península ibérica aparecen los piñones, avellanas, bellotas, nueces, hayucos, frutos y hongos.
También puede consumir brotes, cortezas, caracoles y determinadas larvas de insectos. Su dieta no es completamente idéntica en todas las regiones, ya que depende de los recursos disponibles en cada bosque.
Este comportamiento de almacenamiento resulta especialmente importante cuando las condiciones ambientales dificultan encontrar alimento.
Además, algunas de las semillas que esconden no son recuperadas. De esta manera, las ardillas pueden contribuir indirectamente a la dispersión de semillas dentro del ecosistema forestal.
¿La ardilla común hiberna?
No. A diferencia de algunos otros mamíferos, la ardilla común no entra en un periodo de hibernación.
Durante el invierno continúa activa, aunque puede pasar más tiempo refugiada en su nido cuando las condiciones meteorológicas son desfavorables.
Sus reservas de alimento tienen precisamente una gran importancia en esta época. Los refugios también proporcionan protección frente al frío, la lluvia y otros factores ambientales.
Los nidos suelen situarse en las ramas de los árboles y presentan una estructura bastante característica. En la Sierra de Guadarrama, por ejemplo, se han descrito nidos esféricos con varios materiales vegetales y más de un acceso.
¿Cómo se reproduce?
La reproducción puede producirse durante varios meses del año y está relacionada, entre otros factores, con la disponibilidad de alimento.
La información recopilada para las poblaciones ibéricas señala un periodo reproductor amplio, entre enero y julio, y una gestación de aproximadamente 40 días. Las hembras pueden tener más de una camada en una temporada favorable, con una media de tres o cuatro crías por camada.
Las crías nacen completamente dependientes de su madre. Llegan al mundo desnudas, ciegas y con los conductos auditivos cerrados.
Durante las primeras semanas permanecen en el nido hasta adquirir la capacidad suficiente para desplazarse y comenzar a consumir alimentos sólidos.
Una especie principalmente diurna
Si quieres observar una ardilla común en libertad, las mejores oportunidades suelen producirse durante el día.
Es un animal muy activo y ágil, capaz de desplazarse rápidamente por troncos y ramas. Puede realizar saltos considerables entre diferentes puntos de la vegetación y trepar por los árboles con gran facilidad.
Cuando se siente amenazada, puede permanecer inmóvil durante unos instantes, esconderse entre las ramas o desplazarse rápidamente hacia otra zona del bosque.
Su característica cola también resulta muy útil para mantener el equilibrio mientras corre por las ramas.
¿Qué hacer si encuentro una ardilla herida?
Encontrar una ardilla aparentemente enferma o herida no significa que necesite que la llevemos a casa inmediatamente.
Si el animal está en el suelo pero se mueve con normalidad, conviene mantener la distancia y observar la situación. Las ardillas bajan al suelo habitualmente para alimentarse, desplazarse o beber.
En cambio, si presenta heridas evidentes, dificultades para moverse, está atrapada o ha sido atacada por un gato o un perro, lo recomendable es contactar con los servicios de fauna silvestre o un centro de recuperación de fauna de la comunidad autónoma correspondiente.
Tampoco es aconsejable intentar criar una ardilla silvestre como mascota. Se trata de un animal adaptado a vivir en libertad y sus necesidades son muy diferentes de las de un animal doméstico.
La ardilla común y el ecosistema forestal
Aunque pueda parecer simplemente un pequeño animal que corre entre los árboles, la ardilla forma parte de una compleja red ecológica.
Consume semillas, frutos, hongos y otros recursos, mientras que a su vez constituye una presa para diferentes depredadores forestales. Su actividad también puede influir en la dispersión y almacenamiento de semillas.
Por eso, conservar bosques maduros y diversos, con disponibilidad de alimento y refugios adecuados, resulta fundamental para mantener poblaciones saludables.
El MITECO dispone de información oficial sobre Sciurus vulgaris dentro de su base de datos EIDOS, que reúne información sobre las especies silvestres presentes en España.
Un pequeño animal perfectamente adaptado al bosque
La ardilla común es mucho más que el simpático roedor que podemos ver saltando entre los árboles. Su anatomía, comportamiento y capacidad para almacenar alimento muestran una extraordinaria adaptación a la vida forestal.
Su presencia en un bosque suele pasar desapercibida hasta que un movimiento rápido entre las ramas delata su existencia. Entonces aparece durante unos segundos, corre por un tronco, salta hasta otra rama y desaparece de nuevo entre la vegetación.
Observarla en libertad, sin intentar acercarse ni alimentarla, es una de las mejores formas de disfrutar de esta pequeña especie que continúa formando parte de los bosques españoles.
Para consultar información oficial y actualizada sobre la especie en España, puede consultarse el Inventario Español de Especies Terrestres del MITECO y la información divulgativa del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.
