Diferenciar un jilguero macho de una hembra antes de la primera muda puede resultar complicado incluso para personas acostumbradas a observar estas aves. Los ejemplares jóvenes todavía no presentan el característico dibujo rojo, blanco y negro de la cabeza que permite distinguir con mayor facilidad a los adultos.
En el jilguero europeo (Carduelis carduelis), el plumaje juvenil es principalmente pardo y carece del llamativo patrón facial que aparece después de la primera muda parcial. Por este motivo, cuando el ave todavía es joven hay que fijarse en pequeños detalles de la cabeza, el pico, las alas y la cola.
Además, conviene tener presente que estos métodos son orientativos y no garantizan el sexo del ejemplar. Algunas características pueden variar entre individuos y su interpretación resulta especialmente difícil cuando el ave todavía no ha realizado su primera muda.
¿Por qué es difícil distinguir un jilguero joven?
El principal problema es que machos y hembras son muy parecidos durante la etapa juvenil.
El jilguero adulto presenta una cabeza tricolor muy característica, con rojo, blanco y negro. Sin embargo, los juveniles tienen la cabeza de color pardo o grisáceo y todavía no han desarrollado completamente ese dibujo.
Por eso, observar únicamente la cabeza de un jilguero joven no suele ser suficiente para determinar si es macho o hembra.
La primera muda parcial del plumaje cambia considerablemente su aspecto y proporciona posteriormente características más útiles para diferenciar los sexos.
La forma de la cabeza
Uno de los métodos utilizados tradicionalmente para intentar sexar jilgueros jóvenes consiste en observar la forma de la cabeza.
Según los criterios recogidos por Jara y Sedal a partir de las indicaciones del experto Raúl Soro, una cabeza cuya parte posterior o base parece más plana podría apuntar hacia un macho, mientras que una forma más redondeada podría corresponder a una hembra.
Sin embargo, esta característica debe considerarse únicamente como una pista.
La forma de la cabeza puede verse afectada por la postura del ave, las plumas y el ángulo desde el que se observa, por lo que no debería utilizarse como prueba definitiva.
Observar la forma del pico
Otro de los detalles que se utilizan tradicionalmente es la forma y orientación del pico.
Según el método descrito por Jara y Sedal, un pico que mantiene una línea más recta podría apuntar hacia una hembra, mientras que determinadas formas o curvaturas podrían ser indicativas de un macho.
Este rasgo también debe interpretarse con prudencia.
Las diferencias son pequeñas y pueden resultar difíciles de apreciar, especialmente cuando el jilguero todavía es muy joven.
Por eso, es preferible combinar diferentes indicios en lugar de basarse exclusivamente en el pico.
La posición del ojo respecto al pico
También puede observarse la posición del ojo en relación con el eje del pico.
El criterio descrito por el especialista citado en el artículo de referencia señala que, si el ojo parece encontrarse alineado con el eje del pico, podría tratarse de un macho. Si queda situado ligeramente por encima, podría apuntar hacia una hembra.
De nuevo, estamos ante una característica orientativa.
La perspectiva desde la que se observa al ave puede cambiar considerablemente la percepción de este detalle, por lo que no conviene utilizarlo de forma aislada.
El color del hombro
Las coberteras del ala y la zona del hombro también pueden proporcionar información.
El criterio tradicional recogido en la fuente consultada señala que las hembras jóvenes pueden presentar una tonalidad más verdosa o parduzca en esta zona, mientras que en los machos puede apreciarse una coloración más oscura.
La observación del ala resulta especialmente interesante porque el diseño alar del jilguero aparece incluso antes de que se desarrolle completamente el dibujo de la cabeza.
De hecho, diferentes guías de identificación señalan que el ala y la cola permiten reconocer a los juveniles cuando todavía no presentan el característico patrón facial de los adultos.
El punto blanco del ala
Otro de los indicios utilizados tradicionalmente es observar determinadas manchas blancas en las plumas del ala.
Según la guía publicada por Jara y Sedal, la presencia de un punto blanco concreto en el borde del ala podría utilizarse como indicio de macho, mientras que su ausencia podría apuntar hacia una hembra. La propia fuente advierte, no obstante, que tampoco se trata de un método infalible.
Este tipo de detalles exige observar el ave con bastante atención y, preferiblemente, disponer de buenas condiciones de luz.
Las llamadas «habas» de la cola
Uno de los métodos tradicionales más conocidos consiste en observar las marcas blancas de las plumas de la cola, conocidas popularmente entre algunos aficionados como «habas».
La técnica consiste en observar la cola extendida y contar determinadas marcas blancas situadas en las puntas de las plumas.
Según el criterio recogido por Jara y Sedal, tener menos de dos de estas marcas sería indicativo de hembra, mientras que una cantidad superior podría apuntar hacia macho.
Como sucede con los demás métodos utilizados antes de la primera muda, debe considerarse solamente una referencia y no una prueba científica definitiva.
¿Y la careta roja?
La careta roja es probablemente uno de los rasgos más conocidos para diferenciar un jilguero adulto.
En general, el macho suele presentar una mayor extensión del rojo y este puede sobrepasar la zona posterior del ojo. En las hembras, el rojo suele ser menos extenso y no alcanza de la misma manera esa zona.
El problema es que este criterio no resulta especialmente útil antes de la primera muda, porque los jóvenes todavía no presentan el típico dibujo facial adulto.
Por eso, si el jilguero todavía conserva su plumaje juvenil, no debemos esperar encontrar una careta roja perfectamente desarrollada.
¿Qué ocurre después de la primera muda?
Después de la primera muda parcial de otoño, el jilguero empieza a adquirir el característico dibujo de la cabeza.
Es entonces cuando algunas diferencias sexuales pueden resultar más evidentes.
Los machos suelen mostrar una mayor cantidad de rojo en la cara y, en ejemplares adultos, las plumas alrededor de la base del pico suelen presentar una tonalidad más oscura. Las hembras, en cambio, suelen mostrar menos extensión del rojo y tonalidades menos intensas en determinadas zonas.
Por este motivo, sexar un jilguero después de la muda suele ser más sencillo que hacerlo cuando todavía conserva completamente el plumaje juvenil.
Una diferencia importante entre identificar y confirmar
Es fundamental distinguir entre identificar mediante características externas y confirmar realmente el sexo del ave.
Los rasgos que hemos visto pueden ayudar a realizar una estimación, pero ninguno debería considerarse por sí solo una prueba definitiva antes de la primera muda.
Una guía de identificación de Javier Blasco-Zumeta y Gerd-Michael Heinze llega a señalar que los juveniles no pueden sexarse de forma fiable antes de la muda postjuvenil.
Esto explica por qué pueden existir opiniones diferentes entre aficionados cuando observan un mismo ejemplar joven.
Cómo observar un jilguero joven sin confundir los rasgos
Si queremos intentar determinar el sexo de un jilguero joven, lo más razonable es observar varios caracteres conjuntamente.
Podemos fijarnos en:
- La forma general de la cabeza.
- La forma y orientación del pico.
- La posición relativa del ojo.
- La coloración de la zona del hombro.
- Las características de las alas.
- Las marcas blancas de la cola.
- El estado general del plumaje.
Cuantos más indicios coincidan, mayor puede ser la orientación, aunque seguirá existiendo un margen de error.
También es importante evitar manipular innecesariamente al ave para intentar observar detalles. Una observación cuidadosa y respetuosa es preferible siempre que sea posible.
El plumaje juvenil del jilguero
El aspecto de un jilguero joven es bastante diferente del de un adulto.
Durante esta etapa presenta una coloración parda y jaspeada, especialmente en la cabeza y el cuerpo. Las alas, en cambio, ya muestran elementos característicos de la especie, incluida la llamativa franja amarilla.
Esta combinación permite identificar al jilguero como especie aunque todavía no presente la cabeza tricolor característica de los adultos.
La muda posterior modifica progresivamente su aspecto y permite reconocer con mayor claridad las características del plumaje adulto.
En resumen
Distinguir un jilguero macho de una hembra antes de la primera muda es complicado porque los dos sexos presentan un aspecto muy parecido durante la etapa juvenil.
Existen diferentes indicios utilizados tradicionalmente por los aficionados, como la forma de la cabeza, el pico, la posición del ojo, la coloración del hombro, determinados detalles de las alas y las marcas blancas de la cola. Sin embargo, estos criterios deben interpretarse como orientativos y no como un método infalible.
La diferenciación suele resultar más sencilla después de la primera muda, cuando aparece el característico patrón de la cabeza y pueden apreciarse mejor algunas diferencias entre machos y hembras.
En definitiva, si el jilguero todavía es juvenil, lo más prudente es combinar varios indicios y asumir que puede existir un margen de error hasta que complete su desarrollo del plumaje.