Encontrar un pequeño escarabajo que no esperábamos dentro de una caja de cucarachas o grillos es algo que puede sorprender bastante, especialmente cuando se mantienen insectos como alimento vivo para reptiles, anfibios, aves u otros animales. Sin embargo, la aparición de un coleóptero en este tipo de recipientes no significa necesariamente que se trate de una especie peligrosa o de una infestación doméstica.
En las colonias de insectos alimentadores pueden aparecer diferentes especies de escarabajos, algunas procedentes del propio alimento utilizado para mantener a las cucarachas y grillos y otras que llegan accidentalmente. Entre las posibilidades se encuentran los tenebriónidos, pequeños escarabajos asociados a productos almacenados y, especialmente, los derméstidos.
La identificación exacta depende de detalles como el tamaño, el color, la forma del cuerpo, las antenas y, sobre todo, de si se trata de un adulto o de una larva.
Características principales
- Puede tratarse de un coleóptero asociado al alimento o al material de la colonia.
- Los derméstidos son una posibilidad frecuente en instalaciones donde se crían insectos alimentadores.
- Algunas especies aprovechan insectos muertos y restos orgánicos.
- Los tenebriónidos también son habituales en productos destinados a la alimentación de insectos.
- Sin una fotografía no es posible determinar con seguridad la especie.
- Conviene revisar la caja si aparecen numerosos ejemplares.
- No todos los escarabajos encontrados entre grillos o cucarachas representan un problema.
¿Por qué aparece un escarabajo entre las cucarachas o los grillos?
Las colonias de insectos alimentadores reúnen unas condiciones que pueden resultar muy atractivas para determinados coleópteros: alimento, restos orgánicos, humedad variable, refugios y numerosos insectos muertos.
De hecho, se han documentado problemas con derméstidos en explotaciones de grillos. Estos escarabajos pueden aprovechar los cadáveres de los propios grillos, las mudas y otros restos orgánicos presentes en las instalaciones. Un estudio publicado en Journal of Economic Entomology señala precisamente la presencia de derméstidos como plaga en algunas explotaciones de grillos.
Por eso, si aparece uno o unos pocos ejemplares, no necesariamente significa que haya una infestación importante.
Los derméstidos, uno de los candidatos
Los derméstidos pertenecen al orden Coleoptera y a la familia Dermestidae. Son escarabajos de pequeño tamaño con especies que pueden alimentarse de diferentes materiales de origen animal.
El Ayuntamiento de Madrid incluye dentro de este grupo a especies que pueden aparecer en viviendas y que son capaces de aprovechar materiales orgánicos, textiles, productos alimentarios y restos animales.
Además, algunas especies de derméstidos son utilizadas deliberadamente por aficionados y criadores como parte de equipos de limpieza, ya que sus larvas pueden consumir restos de animales muertos.
Por ejemplo, existen criadores de insectos que utilizan determinadas especies de derméstidos en instalaciones con cucarachas y grillos para aprovechar los insectos muertos y reducir la acumulación de restos.
Esto puede explicar perfectamente que alguien encuentre un pequeño coleóptero dentro de una caja de insectos alimentadores.
Otra posibilidad: pequeños tenebriónidos
Otra posibilidad son los tenebriónidos, una familia especialmente diversa de coleópteros que incluye especies relacionadas con productos almacenados y con la cría de insectos.
El propio Ministerio de Agricultura incluye entre los insectos utilizados en la producción de insectos especies como Tenebrio molitor y Alphitobius diaperinus, ambos coleópteros de la familia Tenebrionidae.
También existen especies de Tribolium que pueden aparecer asociadas a harinas, cereales y otros productos secos. La Universidad Complutense de Madrid recoge varios de estos coleópteros dentro de sus materiales de entomología aplicada.
Por este motivo, el sustrato o la comida que se utiliza en la caja también puede ser una pista importante para averiguar de dónde procede el insecto.
¿Es peligroso para las cucarachas y los grillos?
Depende de qué especie sea.
Si se trata de un coleóptero que simplemente aprovecha los restos muertos, su presencia puede ser relativamente inocua. El problema aparece cuando consigue reproducirse en grandes cantidades o cuando las larvas comienzan a competir por los recursos con los insectos que queremos mantener.
En el caso de los derméstidos, las larvas pueden alimentarse de material animal seco y de insectos muertos. En determinadas circunstancias pueden llegar a convertirse en un problema para las colonias de insectos alimentadores.
Por ello, encontrar un ejemplar aislado no debería provocar alarma, pero sí merece la pena observar qué ocurre durante los días siguientes.
¿Qué hacer si aparecen muchos?
Lo primero es revisar cuidadosamente el recipiente.
Hay que comprobar si existen insectos muertos acumulados, restos de comida, mudas, zonas con exceso de suciedad o material que pueda servir como refugio para las larvas. También conviene revisar especialmente los rincones y los elementos de cartón utilizados como refugio.
Si aparecen numerosos escarabajos, larvas o pequeñas mudas, puede ser recomendable separar la colonia afectada y renovar completamente el recipiente y el material de mantenimiento.
También es importante evitar que el problema se extienda a otras colonias. Los recipientes de cucarachas, grillos, tenebrios y otros insectos deberían mantenerse bien cerrados y revisarse periódicamente.
La Universidad Complutense de Madrid dispone de material de identificación sobre numerosos coleópteros asociados a productos almacenados, lo que puede resultar útil para comparar características generales.
Una fotografía puede ser decisiva
Cuando aparece un “bicho raro” dentro de una caja de cucas o grillos, la mejor manera de identificarlo es fotografiarlo antes de retirarlo.
Una imagen tomada desde arriba permite observar la forma de los élitros y del cuerpo, mientras que otra lateral puede ayudar a determinar el tamaño y la silueta. También es interesante incluir algún objeto de referencia para estimar sus dimensiones.
El color por sí solo no suele ser suficiente. Muchos pequeños coleópteros presentan tonalidades marrones o negras muy parecidas entre sí.
Para una identificación más fiable también habría que saber qué insectos había en la caja, qué tipo de alimento se utilizaba, qué sustrato había y si el ejemplar era adulto o larva.
¿Hay que preocuparse?
En principio, no por encontrar un único coleóptero.
Las cajas de insectos alimentadores constituyen pequeños ecosistemas artificiales donde pueden aparecer especies oportunistas que aprovechan los restos y recursos disponibles. El Ministerio para la Transición Ecológica mantiene además recursos específicos sobre los coleópteros y otros invertebrados presentes en España.
La situación cambia si comienzan a aparecer muchos ejemplares, especialmente si también se observan larvas. En ese caso merece la pena actuar antes de que el coleóptero establezca una población dentro de la colonia.
En definitiva, un extraño escarabajo encontrado entre cucarachas o grillos no tiene por qué ser algo preocupante, pero sí resulta interesante identificarlo. Los derméstidos y determinados tenebriónidos son candidatos razonables, aunque sin una fotografía sería aventurado señalar una especie concreta.
Si se dispone de una imagen clara del ejemplar, especialmente acompañada de una referencia de tamaño, la identificación puede ser mucho más precisa.
