Tuátara: el reptil prehistórico que sobrevivió a los dinosaurios

Tuátara: el reptil prehistórico que sobrevivió a los dinosaurios

Parece un lagarto sacado de otra época, pero el tuátara sigue vivo en la actualidad. Este extraño reptil de Nueva Zelanda es uno de los animales más singulares del planeta y el último representante de un antiguo linaje que ya existía durante la era de los dinosaurios.

Su nombre científico es Sphenodon punctatus y, aunque a primera vista pueda parecer un lagarto, en realidad pertenece a un grupo diferente de reptiles: los esfenodontios. El Departamento de Conservación de Nueva Zelanda explica que es el único superviviente actual del orden Sphenodontia, un grupo que estuvo mucho más extendido hace unos 200 millones de años.

Consulta más información sobre el tuátara en el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda

Un animal que parece salido de la prehistoria

El aspecto del tuátara ayuda a comprender por qué se ha ganado la fama de «fósil viviente», aunque esta expresión puede resultar algo engañosa: el animal actual no es idéntico a los reptiles que vivieron hace millones de años.

Lo realmente extraordinario es que su linaje ha conservado características muy antiguas que desaparecieron en otros grupos de reptiles.

Tiene un cuerpo robusto, coloración que puede variar entre tonos verdosos, marrones y grisáceos y una característica cresta de pequeñas espinas que recorre la cabeza, el cuello y la espalda. En los machos está especialmente desarrollada y puede erizarse durante determinados comportamientos territoriales y de cortejo.

Su nombre, tuatara, procede del maorí y hace referencia precisamente a esas estructuras en forma de picos o crestas de su espalda.

Solo vive en Nueva Zelanda

El tuátara es endémico de Nueva Zelanda. En el pasado estaba presente en buena parte de las islas principales, pero la llegada de mamíferos introducidos, especialmente ratas, tuvo consecuencias muy negativas para sus poblaciones.

Actualmente, las poblaciones silvestres se encuentran principalmente en islas donde se han controlado o eliminado los depredadores introducidos. El Departamento de Conservación señala que el tuátara sobrevive actualmente en 32 islas y que también se han realizado translocaciones para recuperar poblaciones en lugares donde había desaparecido.

Las ratas representan una amenaza especialmente importante porque pueden alimentarse de los huevos y las crías. El lento ritmo reproductivo del tuátara dificulta que las poblaciones compensen rápidamente estas pérdidas.

Tiene un curioso «tercer ojo»

Una de las características que más sorprenden de este animal se encuentra en la parte superior de su cabeza.

Las crías de tuátara nacen con una estructura conocida popularmente como tercer ojo o ojo parietal. Con el crecimiento queda cubierto por la piel y no funciona como un ojo convencional capaz de formar imágenes como los dos ojos principales.

Es una de las características anatómicas que hacen especialmente interesante al tuátara desde el punto de vista evolutivo.

La existencia de esta estructura también ha contribuido a alimentar algunas de las historias y creencias tradicionales asociadas al animal en la cultura maorí.

Un reptil que prefiere el frío

Otra de las peculiaridades del tuátara es que tolera temperaturas considerablemente más bajas que muchos otros reptiles.

Mientras muchos reptiles dependen de temperaturas ambientales elevadas para desarrollar su actividad, el tuátara está adaptado a las condiciones relativamente frescas de las islas neozelandesas.

El Departamento de Conservación indica que puede mantenerse activo con temperaturas bajas y que no se desenvuelve bien cuando permanece constantemente por encima de los 25 °C. Aun así, también busca lugares soleados para calentarse.

Esta adaptación es especialmente llamativa porque demuestra que no todos los reptiles necesitan ambientes cálidos y tropicales para sobrevivir.

¿Qué come el tuátara?

Su alimentación está formada principalmente por pequeños animales.

Entre sus presas habituales se encuentran escarabajos, wētā, gusanos, milpiés y arañas. También puede consumir lagartos, huevos y polluelos de aves marinas e incluso, ocasionalmente, ejemplares jóvenes de su propia especie.

Es principalmente nocturno, aunque también puede salir durante el día para tomar el sol.

Su forma de vida está muy relacionada con las colonias de aves marinas presentes en algunas de las islas donde vive. Las madrigueras y el suelo enriquecido por estas aves proporcionan condiciones favorables para encontrar numerosos invertebrados que forman parte de su dieta.

Puede vivir muchas décadas

El tuátara tampoco destaca precisamente por crecer rápido.

Su desarrollo es extremadamente lento y puede continuar creciendo hasta aproximadamente los 35 años. Su esperanza de vida media ronda los 60 años, aunque existen ejemplares que pueden superar los 100 años.

Su reproducción también es lenta. Las hembras pueden tardar mucho tiempo en completar el proceso reproductivo y la incubación de los huevos puede prolongarse durante más de un año, una de las razones por las que la recuperación de sus poblaciones puede resultar complicada.

No es exactamente un lagarto

Llamarlo «lagarto prehistórico» resulta atractivo, pero científicamente conviene hacer una distinción.

El tuátara no es un lagarto propiamente dicho. Los lagartos pertenecen al orden Squamata, mientras que el tuátara pertenece a Rhynchocephalia, un linaje diferente.

De hecho, el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda destaca que es el único superviviente del orden Sphenodontia. Sus parientes más cercanos desaparecieron hace millones de años, mientras que este animal consiguió mantenerse hasta nuestros días en las islas de Nueva Zelanda.

Un superviviente de la era de los dinosaurios

El tuátara no caminó junto a los dinosaurios actuales, pero su linaje ya existía durante aquella época. Los esfenodontios fueron mucho más diversos hace alrededor de 200 millones de años y posteriormente fueron desapareciendo hasta quedar únicamente el tuátara.

Eso convierte a este pequeño reptil en una auténtica ventana hacia la evolución de los reptiles.

Su combinación de características anatómicas antiguas, crecimiento extremadamente lento, longevidad, adaptación al frío y distribución limitada hace que sea uno de los animales más interesantes de la fauna de Nueva Zelanda.

Un auténtico superviviente

El tuátara demuestra que algunos linajes evolutivos pueden sobrevivir durante períodos de tiempo enormes mientras otras especies desaparecen por completo.

Hoy, la supervivencia de Sphenodon punctatus depende en buena medida de la protección de sus hábitats y del control de los mamíferos introducidos que amenazan sus huevos y crías. Las iniciativas de conservación y traslado a islas libres de depredadores han permitido ampliar su presencia.

Por eso, más que un simple «lagarto prehistórico», el tuátara es el último representante de un antiguo linaje de reptiles que comenzó a diversificarse cuando los dinosaurios todavía dominaban la Tierra.

Y quizá lo más sorprendente sea precisamente eso: mientras muchas de aquellas criaturas desaparecieron hace decenas de millones de años, este extraño animal continúa recorriendo hoy las islas de Nueva Zelanda.

Tuátara: el reptil prehistórico que sobrevivió a los dinosaurios

Por Toxar

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