El abejaruco común (Merops apiaster) es una de las aves más llamativas que pueden observarse en los campos españoles. Su combinación de colores verdes, azules, amarillos, rojizos y negros hace que resulte prácticamente inconfundible cuando se consigue observar de cerca.
Sin embargo, su aspecto no es lo único que hace especial a esta especie. El abejaruco es también un extraordinario cazador de insectos voladores. Desde una rama, un cable o cualquier otro posadero, permanece atento hasta localizar una presa y entonces se lanza rápidamente tras ella para capturarla en pleno vuelo.
Las abejas forman una parte importante de su dieta, algo que explica tanto su nombre común como la relación, en ocasiones conflictiva, que mantiene con los apicultores. Pero las abejas no son sus únicas presas: también consume avispas, abejorros, moscardones, libélulas y otros insectos.
¿Cómo es el abejaruco común?
El abejaruco es un ave de tamaño medio y aspecto estilizado, con alas largas y puntiagudas, cola alargada y un pico fino ligeramente curvado.
Su plumaje destaca especialmente por la variedad de colores. La zona superior presenta tonos verdes y marrones, mientras que la garganta muestra un característico tono amarillo delimitado por una banda oscura. El vientre presenta tonalidades azuladas y las alas combinan diferentes colores que pueden apreciarse especialmente bien durante el vuelo.
También destaca la máscara oscura que rodea los ojos y el pico largo, perfectamente adaptado para capturar insectos.
Características principales
- Nombre común: abejaruco común o abejaruco europeo
- Nombre científico: Merops apiaster
- Familia: Meropidae
- Alimentación: principalmente insectos voladores
- Presas habituales: abejas, avispas, abejorros, moscardones y libélulas
- Hábitat: zonas abiertas con vegetación dispersa
- Nidificación: galerías excavadas en taludes y terrenos blandos
- Comportamiento: gregario, especialmente durante la reproducción
- Migración: especie migradora
- Estado de conservación: Preocupación Menor (LC)
El MITECO incluye a Merops apiaster entre las aves reproductoras de España y recoge su presencia ampliamente distribuida por la Península Ibérica.
Un ave que captura insectos en pleno vuelo
Una de las escenas más características del abejaruco consiste en verlo salir disparado desde un posadero para atrapar un insecto en el aire.
Su alimentación está especializada en insectos voladores, por lo que pasa buena parte del tiempo buscando presas desde lugares elevados. Cuando localiza una, realiza un rápido vuelo de persecución y regresa posteriormente a su posadero.
Entre sus presas se encuentran diferentes himenópteros, como abejas y avispas, además de libélulas y otros insectos.
Esta dieta ha provocado históricamente conflictos con la apicultura, especialmente cuando los abejarucos se concentran cerca de colmenares.
¿Come realmente abejas?
Sí. Las abejas forman parte importante de su alimentación, aunque sería incorrecto pensar que únicamente consume este tipo de insectos.
El MITECO ha estudiado específicamente las interacciones del abejaruco con los colmenares y reconoce que puede alimentarse de abejas durante buena parte del periodo en que permanece en la Península.
Al mismo tiempo, la especie consume numerosas otras presas, por lo que su dieta es más amplia.
Curiosamente, SEO/BirdLife señala además que el abejaruco puede capturar avispa asiática (Vespa velutina), un insecto invasor que supone una amenaza para las abejas melíferas.
¿Dónde vive el abejaruco?
El abejaruco está especialmente relacionado con paisajes abiertos y cálidos, donde pueda encontrar abundantes insectos y lugares apropiados para construir sus nidos.
Puede aparecer en campos agrícolas, dehesas, zonas de matorral, vegas fluviales, barrancos, canteras y áreas con árboles dispersos. Una característica fundamental es la presencia de taludes o terrenos blandos que permitan excavar las galerías de nidificación.
En España está ampliamente distribuido por las zonas de influencia mediterránea, aunque también puede encontrarse en otras regiones.
El MITECO señala que ocupa numerosos ambientes abiertos siempre que existan sustratos suficientemente blandos para construir sus túneles.
Los espectaculares túneles donde cría
Una de las mayores curiosidades del abejaruco es su forma de construir el nido.
En lugar de fabricar un nido convencional sobre una rama, excava una galería en un talud o pared de tierra. Tanto el macho como la hembra participan en la excavación.
Según SEO/BirdLife, estos túneles pueden alcanzar aproximadamente entre 50 centímetros y 2 metros de profundidad, dependiendo de la dureza del terreno. La entrada suele ser relativamente pequeña y conduce hasta una cámara situada al final de la galería.
La construcción requiere un considerable esfuerzo. Los abejarucos utilizan el pico para romper el terreno y las patas para retirar la tierra.
Por este motivo, los taludes arenosos o arcillosos son auténticos recursos naturales para esta especie.
¿Cría en colonias?
Sí. El abejaruco es una especie gregaria que puede formar colonias de reproducción.
En lugares apropiados pueden encontrarse numerosos túneles próximos entre sí, excavados en una misma pared o talud. Estas colonias pueden resultar especialmente espectaculares cuando decenas de ejemplares vuelan alrededor de ellas.
El Parque Nacional de Cabañeros describe precisamente sus colonias como características de la España seca y señala su preferencia por llanuras o altiplanicies con suelos blandos donde excavar las galerías.
¿Cuántos huevos pone?
La reproducción comienza después de la llegada de los abejarucos a sus áreas de cría.
SEO/BirdLife indica que el cortejo comienza poco después de su llegada, en torno a abril. El macho puede ofrecer alimento a la hembra durante el cortejo, utilizando la captura de insectos como parte de este comportamiento.
La puesta suele constar de seis o siete huevos, que son incubados por ambos progenitores. La especie realiza normalmente una única puesta anual.
Los pollos nacen en el interior de la galería y son alimentados por los padres. En ocasiones también reciben ayuda de otros ejemplares, generalmente individuos jóvenes relacionados con la pareja reproductora.
Un ave migradora
El abejaruco común es una especie migradora.
Los ejemplares llegan a España durante la primavera para reproducirse y permanecen aquí durante los meses más cálidos, cuando existe una elevada disponibilidad de insectos voladores.
Cuando termina la temporada de reproducción, emprenden el viaje hacia sus áreas de invernada africanas.
Esta migración permite aprovechar los recursos disponibles en Europa durante la primavera y el verano y desplazarse posteriormente hacia regiones donde las condiciones son más favorables durante el invierno.
¿Por qué tiene tantos colores?
Su extraordinario plumaje cumple principalmente una función relacionada con la identificación entre individuos y la comunicación, además de convertirlo en una de las aves más reconocibles de la fauna europea.
El azul verdoso del cuerpo, amarillo de la garganta, tonos rojizos y marrones del dorso y las zonas negras crean una combinación muy característica.
Durante el vuelo, además, sus alas largas y puntiagudas y su silueta estilizada hacen que pueda identificarse con relativa facilidad incluso a cierta distancia.
Amenazas para el abejaruco
Aunque el abejaruco europeo está considerado actualmente Preocupación Menor (LC) en España, existen factores que pueden afectar a sus poblaciones. SEO/BirdLife señala entre ellos la pérdida de grandes colonias por molestias relacionadas con la expansión urbanística y el turismo, el uso de insecticidas y la persecución directa asociada a los conflictos con la apicultura.
La disponibilidad de lugares adecuados para excavar sus nidos también resulta fundamental.
La eliminación de taludes, la transformación de las riberas y la desaparición de determinados espacios abiertos pueden reducir las posibilidades de reproducción.
Al mismo tiempo, el uso intensivo de insecticidas puede disminuir la disponibilidad de insectos de los que depende para alimentarse.
El conflicto con los apicultores
La relación entre el abejaruco y la apicultura es uno de los aspectos más conocidos de esta especie.
Al alimentarse de abejas, puede concentrarse en las proximidades de determinados colmenares, especialmente cuando existe una elevada disponibilidad de presas. El MITECO ha documentado esta interacción y contempla medidas de protección de los colmenares como el uso de redes o mallas y la disponibilidad de agua.
Esto permite abordar el conflicto desde medidas destinadas a proteger las colmenas sin necesidad de recurrir a la persecución de las aves.
Además, el abejaruco no se alimenta exclusivamente de abejas y forma parte de manera natural de los ecosistemas mediterráneos.
Un ave imposible de confundir
El abejaruco común Merops apiaster es una de las aves más espectaculares de nuestros campos. Su plumaje multicolor, sus vuelos rápidos, su alimentación basada en insectos y sus sorprendentes túneles excavados en los taludes lo convierten en una especie extraordinaria.
Su presencia está especialmente ligada a los paisajes abiertos, cálidos y con terrenos adecuados para excavar, por lo que conservar taludes, riberas y espacios agrícolas tradicionales puede resultar importante para mantener sus zonas de reproducción.
Y cuando una bandada de aves de colores atraviesa el cielo mientras emite sus característicos reclamos, es muy probable que no haya que buscar mucho más: los abejarucos han llegado.