Ballena franca o ballena de los vascos: así era la enorme ballena que marcó la historia del Cantábrico

Ballena franca o ballena de los vascos: así era la enorme ballena que marcó la historia del Cantábrico

La ballena franca o ballena de los vascos (Eubalaena glacialis) es uno de los grandes cetáceos cuya historia está estrechamente relacionada con las costas del norte de España. Durante siglos fue una especie habitual en el Cantábrico y estuvo especialmente vinculada a la actividad ballenera desarrollada desde numerosos puertos vascos.

Su nombre tradicional, ballena de los vascos o ballena vasca, recuerda precisamente esa relación histórica. La especie se acercaba a las costas durante determinadas épocas del año, lo que facilitó su captura y convirtió a estas enormes ballenas en un importante recurso para las comunidades costeras.

La situación actual es radicalmente diferente. La explotación ballenera redujo sus poblaciones hasta niveles extremos y la antigua población del Atlántico nororiental se considera extinguida. Los avistamientos modernos en esta zona son extraordinariamente escasos y se cree que pueden corresponder a ejemplares procedentes de la población occidental.

¿Cómo es la ballena de los vascos?

Eubalaena glacialis es un cetáceo de gran tamaño, con un cuerpo robusto y oscuro. Los ejemplares adultos pueden alcanzar aproximadamente 13-16 metros de longitud, mientras que algunos individuos llegan a superar ampliamente las 50 toneladas.

Una de sus características más reconocibles es la ausencia de una aleta dorsal. La cabeza es enorme en proporción al cuerpo y ocupa una parte considerable de su longitud.

El cuerpo suele ser negro o muy oscuro, aunque algunos individuos presentan manchas blancas irregulares en la zona ventral.

Características principales

  • Nombre científico: Eubalaena glacialis
  • Nombres comunes: ballena franca, ballena de los vascos, ballena vasca y ballena franca boreal
  • Familia: Balaenidae
  • Orden: Cetacea
  • Longitud aproximada: 13-16 metros
  • Coloración: principalmente negra, con posibles manchas blancas
  • Aleta dorsal: ausente
  • Alimentación: pequeños organismos marinos, especialmente zooplancton
  • Hábitat: aguas templadas y frías del Atlántico Norte
  • Presencia actual en aguas españolas: extremadamente rara
  • Estado: especie gravemente amenazada

El MITECO identifica a Eubalaena glacialis como la ballena franca del Atlántico Norte y señala que su presencia actual en el Atlántico nororiental es excepcional.

Una cabeza enorme y unas características muy particulares

La cabeza de la ballena franca es uno de sus rasgos más espectaculares. Sobre ella aparecen unas estructuras rugosas de piel llamadas callosidades, que presentan patrones diferentes en cada individuo.

Estas callosidades pueden utilizarse para identificar individualmente a las ballenas, de manera parecida a las huellas dactilares en las personas.

También resulta muy característico su soplo en forma de V. Cuando el animal sale a la superficie para respirar, el aire expulsado por sus espiráculos puede formar una columna fácilmente reconocible.

Según la documentación del MITECO sobre observación de mamíferos marinos, este soplo puede alcanzar varios metros de altura y constituye uno de los rasgos que ayudan a identificar a la especie a distancia.

¿Por qué se llama ballena de los vascos?

El nombre tiene una explicación histórica.

La caza de ballenas en el Cantábrico se remonta a muchos siglos atrás. El MITECO recoge registros de capturas de ballenas francas en el golfo de Vizcaya desde el siglo XI.

Durante siglos, los pescadores y balleneros vascos desarrollaron una intensa actividad relacionada con estos animales. Las ballenas se aproximaban a la costa y podían ser capturadas desde embarcaciones, convirtiéndose en un recurso de enorme importancia.

La explotación fue tan intensa que las capturas fueron disminuyendo progresivamente. El MITECO documenta un descenso continuado durante los últimos siglos de explotación y considera que la población del Atlántico nororiental terminó desapareciendo.

De ahí procede uno de sus nombres populares más conocidos: ballena de los vascos.

¿Dónde vivía?

Históricamente, Eubalaena glacialis tenía una distribución mucho más amplia que la actual.

Se encontraba en diferentes zonas del Atlántico Norte, tanto en aguas occidentales como orientales. En Europa podía aparecer desde las aguas próximas a Islandia y el norte de Europa hasta zonas más meridionales del Atlántico oriental.

El Cantábrico constituía una de las áreas históricas donde la especie tenía una presencia especialmente conocida.

Durante el invierno podía acercarse a determinadas zonas costeras, donde encontraba condiciones apropiadas para reproducirse y criar. Esta proximidad al litoral facilitó enormemente su explotación por parte de los antiguos balleneros.

¿Qué come una ballena franca?

A pesar de su enorme tamaño, la ballena franca no se alimenta de grandes peces ni de otros mamíferos marinos.

Como otras ballenas barbadas, obtiene su alimento mediante filtración. En lugar de dientes, posee unas estructuras llamadas barbas, que cuelgan de la mandíbula superior.

El animal toma grandes cantidades de agua y después la expulsa a través de las barbas. Los pequeños organismos que quedan retenidos constituyen su alimento.

Entre sus principales recursos alimenticios se encuentran pequeños crustáceos y otros componentes del zooplancton, especialmente los copépodos.

Por ello, la disponibilidad de determinadas concentraciones de plancton tiene una enorme importancia para la supervivencia de la especie.

Una ballena sin aleta dorsal

Una de las diferencias más fáciles de apreciar frente a otros grandes cetáceos es que la ballena franca no tiene aleta dorsal.

Su silueta en superficie es bastante característica: cuerpo voluminoso, cabeza muy grande, ausencia de aleta dorsal y una cola ancha.

Además, suele desplazarse relativamente despacio en comparación con algunos rorcuales. Esta característica contribuyó históricamente a que fuera considerada una ballena especialmente adecuada para la caza.

Precisamente de esa facilidad para capturarla procede el origen inglés del nombre right whale, utilizado tradicionalmente para designar a estas ballenas.

¿Quedan ballenas francas en el Atlántico Norte?

Sí, pero la situación es extremadamente delicada.

Actualmente existe una población en el Atlántico noroccidental, principalmente en aguas de Canadá y Estados Unidos. NOAA considera a la ballena franca del Atlántico Norte una especie en peligro y señala entre sus principales amenazas los enredos en artes de pesca, las colisiones con embarcaciones, los cambios en la disponibilidad de alimento, la degradación del hábitat y el ruido submarino.

La población oriental del Atlántico Norte, en cambio, se considera desaparecida como población reproductora estable. Los registros ocasionales producidos en las últimas décadas no significan que exista una población estable en el Cantábrico.

El MITECO recoge avistamientos excepcionales en lugares como Estaca de Bares, Cabo San Vicente y Canarias, pero indica que los animales observados podrían proceder de la población occidental.

Una de las ballenas más amenazadas

La historia de Eubalaena glacialis es un ejemplo especialmente claro de cómo una especie puede pasar de ser abundante en una región a desaparecer prácticamente de ella.

Su enorme tamaño, su comportamiento y el hecho de acercarse a determinadas zonas costeras hicieron que fuera intensamente perseguida durante siglos.

En la actualidad, la población del Atlántico noroccidental sigue sometida a una fuerte presión. NOAA destaca que las interacciones con actividades humanas, especialmente los enredos con aparejos de pesca y las colisiones con barcos, son factores de mortalidad importantes.

El MITECO incluye a Eubalaena glacialis entre los mamíferos marinos amenazados presentes en la legislación española.

¿Podría volver al Cantábrico?

Que aparezca ocasionalmente un ejemplar en el Atlántico nororiental es posible, pero esto no debe confundirse con la recuperación de la antigua población europea.

La existencia de avistamientos aislados demuestra que estos enormes cetáceos todavía pueden desplazarse por aguas próximas a Europa. Sin embargo, recuperar una población estable requeriría que existieran suficientes individuos reproductores y condiciones ecológicas adecuadas durante generaciones.

Por ahora, la información disponible apunta a que la antigua población reproductora del Atlántico nororiental desapareció y que los avistamientos actuales son excepcionales.

El recuerdo de una ballena desaparecida del Cantábrico

La ballena franca o ballena de los vascos representa mucho más que una especie de gran tamaño. Su historia está ligada a la relación entre las comunidades humanas del Cantábrico y el mar, pero también muestra las consecuencias que puede tener una explotación prolongada sobre una población de crecimiento lento.

Hoy, contemplar una Eubalaena glacialis en las aguas del Atlántico europeo sería un acontecimiento extraordinario. Hace siglos, sin embargo, formaba parte de la fauna habitual del golfo de Vizcaya.

Su nombre permanece como recuerdo de aquella época: la ballena de los vascos, una de las grandes especies del Atlántico Norte que desapareció de las costas donde durante siglos había sido protagonista.

Ballena franca o ballena de los vascos: así era la enorme ballena que marcó la historia del Cantábrico

Por Toxar

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